lunes 4 de enero de 2010

46 años: tanto qué agradecer.

Hoy que acumulo un año más de vida quiero agradecer este bendito privilegio que me da mi padre eterno, de permitirme completarlo con salud y la suficiente energía para agradecer por las metas cumplidas y por las nuevas que me planteo.
Recordando, en especial, que hubo dos seres que se encargaron de darme los valores y los cimientos a través de los cuales me muevo y a quien debo, en gran medida, quien soy: mis padres.
Ellos se encargaron de darme un hogar y hermanos maravillosos a quienes admiro y amo profundamente. Crecí entre risas, música y expresiones de todo tipo; no niego que hubo dificultades que enfrentaron, sin que yo me percatara de ello, garantizándome así una niñez y adolescencia hermosas.
Agradezco también por mi profesión, dentro de la que me siento una mujer productiva y realizada, a través de la cual contibuyo al mejor desarrollo de mi país; es una oportunidad que a otros se les ha negado y que yo valoro profundamente. Mi compromiso es ir más allá de los límites de cualquier institución para apoyar a quienes son mis alumnos hasta concluir sus estudios. También es una forma de honrar a quienes fueron mis maestros… hay tanto de ellos en mi forma de ser maestra.
Elevo el amor más profundo que ha habitado mi corazón, espíritu y alma inspirado por los dos seres más maravillosos que he conocido, con quienes he convivido y he tenido la gracia de criar: mis hijos; he aprendido tantas cosas de ellos en especial, el amor más grande, honesto y sincero que me invade.
Mis amigos, seres todos especiales, a quienes abro las puertas de mi corazón, son parte importante en este camino que llevo (hasta que el padre me lo permita) que han aderezado mi vida con su amistad, con su apoyo, con su compañía y quienes me han permitido disfrutar de ellos, de su confianza y hasta la complicidad, quienes me han dado su mano cuando más lo he necesitado.
También agradezco a esos amigos que me ofrecen su alma, su mente, su corazón y su amistad a través de una red en la que me atraparon y que disfruto casi diariamente. Que se toman el tiempo de escucharme y me honran con su atención y su confianza. Cuánto me han dado y cuánto me permiten dar; cuánto me han hecho feliz y han compartido conmigo las penas que más me agobiaron o las satisfacciones alcanzadas. Esos espíritus y corazones cuya cubierta tal vez no conozca nunca, pero que me ofrecen lo más hermoso que tiene el ser humano para dar: sus ideales, opiniones, conocimientos y espíritu, que los hay de niños, alegres, juguetones, gruñones, ocurrentes y hasta traviesos.
A quiénes aún no son mis amigos y me han dado oportunidad de escucharlos o compartir una sala de Skype, debo agradecerles esta deferencia. El tiempo compartido, los temas tratados, en especial el aprendizaje que me dejan. Por abrir las ventanitas para conocernos, sin desconfiar, sin barreras.
Cuánto me han dado en estos tres años, cuánto me han permitido dar, nunca podré agradecer lo suficiente, sólo espero que esta parte no se olvide nunca y sí las diferencias que podemos tener, por la diversidad de género, edades y culturas que hay entre nosotros. Muchas gracias, son todos ustedes hermosos.
Por esos dos hombres mentirosos a quienes he amado profundamente, quienes me hicieron vivir la parte más hermosa y brillante del amor y también la más dolorosa.
A quienes ya se fueron y me dejaron como herencia el amor que sembraron en mi, su eterno recuerdo y lo esencial de ellos, gracias.
Gracias por mis temores y mi cobardía, por mi valor y la esperanza que sigue vigente, por el miedo sentido y vencido, por el que me falta por vivir, por el amor profundamente vivido, por el que me falta sentir y vivir.
Gracias por la oportunidad que cada día que me das, padre, representa. ¡Gracias por vivir!
Espaguetis !!

2 comentarios:

  1. Hermosas palabras en especial a tus padres , felicitaciones amiga , un abrazo desde Chile

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