domingo 18 de abril de 2010

La relación entre las personas

Cuando se conoce a alguien y se decide entablar una relación de negocios, por ejemplo, se hace lo posible por cuidarla y mantenerla bien, nos conviene pues de ella se obtiene sustento económico y publicidad (por los comentarios que la persona con la que se ha establecido dicha relación, pueda hacer a otras) lo cual puede atraer nuevos y “jugosos” negocios.

Enfocando esto desde el deber ser, se supone que nadie iniciaría una relación que no quiere o puede mantener, entendiendo con esto que no se hacen negocios con toda aquella empresa en la que se tiene un interés. Se toma distancia, se valora la situación y se decide si se cuida la que se tiene y se hace mejorar o bien, si la dejamos y establecemos la nueva sociedad, con otra.
Complicado, ¿no? … todas las relaciones, del tipo que sean, lo son. No hay una que sea sencilla porque las personas las complicamos con la falta de respeto, lealtad; la palabra de las personas ya no cuenta como antes, pues carece de honorabilidad y, en especial, de honestidad.
Cito un ejemplo que me tocó atestiguar: hace años una agencia de carros de la ciudad dejaba a sus clientes carros nuevos por uno o dos días, para que éstos fueran probados y valorados para una posible compra, sin compromiso de adquirirlo. Hoy en día, la prueba de manejo que le dieron a una de mis amigas, fue de 1 kilómetro. Cuestionando la razón de esto, la responsable de finanzas le comentó a ella que ya no se hacían tratos de palabra ya que había gente que era “mañosa” y no se podía confiar. Al tiempo que explicaba, también llenaba el recibo que le daría a mi amiga por su compra, por la cantidad total del carro. Lo sorprendente es que ni siquiera los documentos legales de una empresa son confiables, ya no digo la palabra de una persona, ya que esa cantidad fue alterada a una superior (la diferencia no era grande) que mi amiga tuvo que cubrir, aún cuando el recibo especificaba que ya había pagado el carro.
¿Qué se puede decir de la relación entre las personas que son amigos, o pareja? Definitivamente un mal negocio o una compra amañada, repercutirán en varios aspectos de la vida; sin embargo no será muy difícil empezar de nuevo; pero, si se considera que el cariño entre amigos o el amor entre la pareja es el motor de todos esos ámbitos de la vida, la cosa cambia.

Cuando uno entrega este especial valor (amor) a alguien, se toma un gran riesgo, porque se pone en juego el motor que mueve la vida de cada persona. ¿A quién se da ese cariño o amor? Obviamente a quienes por su trato, provocan algo como atracción o bienestar en las personas con quienes interactúa. Y el riesgo es desde el inicio ya que hay hombres y mujeres que se aprovechan de esta situación. Establecen una relación que difícilmente pueden alimentar, mantener, cuidar; al principio todo es lindo pero si no está cimentada sobre algo firme, o bien se basó en mentiras, seguramente se vendrá abajo y romperá consigo toda la energía, fortaleza, ilusiones, corazón y amor de quien le aceptó sin condiciones (o con ellas), provocando tristeza, decepción, desánimo, de lo cual es difícil y doloroso recuperarse.
Desde mi punto de vista, vamos por la vida teniendo miles de oportunidades para relacionarnos con infinidad de personas.
Tenemos el poder de decidir con quién sí y con quién no, hasta que aparece el amor; éste impide ser racional; se hacen intentos por estar cerca de la persona que lo motivó. No se puede decidir sobre si nos enamorarnos o no, pero si podemos decidir respetar a quien nos ama. No mintiéndole, no creándole falsas esperanzas, separándonos de ella cuando el amor acaba y no cuando apareció otro/otra en el camino. Si hay hijos de por medio, lo óptimo sería ser leal y razonar: “mi pareja ha luchado conmigo por construir esta familia, no debo ver a otra persona con intenciones amorosas” o bien “mi pareja ha sido buena persona conmigo y no merece un engaño, le diré que ya no puedo seguir con ella y asumiré la responsabilidad de mis hijos” (se vale soñar).

Y, en caso de que se decida engañar, mentir, aprovecharse de los sentimientos de otras personas y ésta decide alejarse, siempre vendrán otras dispuestas a correr el riesgo pensando que lograrán mantener esa relación mucho tiempo y, aún cuando no se logre, siempre habrá quienes ignoren la falta de valores y aplaudan las acciones de quienes abusan del amor de otras personas, considerando esto como retos alcanzados.
Contrastando la relación de negocios con la establecida entre personas, se suele cuidar más de la primera, porque deja recursos para adquirir cosas en las que basamos la felicidad o satisfacción. El amor puede ser considerado un estorbo en estos tiempos, sin embargo, es lo único que perdura más allá de nuestro paso a otro plano. Es así como se vive en este tiempo. La inmoralidad es la moralidad actual.

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